Para inaugurar este blog dedicado al lado oscuro de mi propio ser quisiera simplemente quejarme de lo difícil que es configurar un blog.
Uno cree que ya que la letra de una cosa es negra si pone un fondo blanco simplemente será mejor por el contraste, y no, no es así. Simplemente es horrible. Vuelve a cambiar automáticamente el color de la letra y cambian los fondos y no todos se logran manipular, no sé si por estupidez del usuario (pobre del que argumente eso) o por estúpidez del que configuró esto (estoy segura de que no es así, son lindos, lindos, no cierren este blog)
Muy bien. Ya me quejé de mi propia ineptitud. Ahora al agua. A escribir...
What the F...?
Aquí no está un relato de cómo el alcohol destruye la vida y los sentidos. Este espacio textual es una expresión viva, visual, de todo lo que he vivido empuñando una copa en una mano y el impulso espontáneo de vivir en la otra.
He sido considerada: jugosa, alegre, patética, odiosa, insoportable, vergonzosa, deshinibida y loca. Pero todo eso no es ni la mitad de la complejidad que compone a mi ser. No es nada. Es la suma y resultado de una serie de momentos en los que no supe expresarme de la forma más adecuada mientras aprendía a vivir.
En este blog quiero plasmar recuerdos que ya no sé si tengo y experiencias que entrenaron mi paladar. Ahora sé que el alcohol no es ni el culpable de ni la respuesta a todos los males. Es un sabor, un gusto, un adherido que gatilla todos los excesos, inclusos los del "ser".
Aquí no está un relato de cómo el alcohol destruye la vida y los sentidos. Este espacio textual es una expresión viva, visual, de todo lo que he vivido empuñando una copa en una mano y el impulso espontáneo de vivir en la otra.
He sido considerada: jugosa, alegre, patética, odiosa, insoportable, vergonzosa, deshinibida y loca. Pero todo eso no es ni la mitad de la complejidad que compone a mi ser. No es nada. Es la suma y resultado de una serie de momentos en los que no supe expresarme de la forma más adecuada mientras aprendía a vivir.
En este blog quiero plasmar recuerdos que ya no sé si tengo y experiencias que entrenaron mi paladar. Ahora sé que el alcohol no es ni el culpable de ni la respuesta a todos los males. Es un sabor, un gusto, un adherido que gatilla todos los excesos, inclusos los del "ser".
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